8 de octubre de 2012

Trasplantado, hizo historia con su corazón “nuevo”


Feliz. “Me quedaban 5 días de vida antes del trasplante”, cuenta. / iloverunn
Llegó el viernes de Maldonado . Durmió poco antes de la carrera –a las cinco y media ya estaba en pie–, se tomó un taxi hasta el punto de largada y ahí, eufórico, ansioso y satisfecho, salió a correr para hacer historia . Y lo logró. Con ganas y confianza, el uruguayo Eduardo Ortiz se convirtió ayer en el primer y único atleta que corrió los 42 kilómetros en un maratón internacional, tras haber recibido un trasplante de corazón. Tardó 4 horas y 50 minutos en llegar, pero para él eso fue lo de menos. El objetivo era hacerlo. “Qué meta voy a tener si yo no corro contra nadie”, le dijo ayer a Clarín , aliviado y feliz.
Fue una experiencia única, con una historia dramática y feliz detrás. Eduardo nació en Durazno, en un octubre como éste, pero de 1968. Acaba de cumplir 44 años. Y ayer le dedicó la hazaña a su mujer, Leticia, y a su hija, Valentina, de 3. “Quisimos salir del país y correr este maratón para mostrar las cosas que hacemos, lo que se puede conseguir. No hay en el mundo trasplantados que corran estas distancias, y lo que hicimos fue demostrar que sí, que se puede”, compartió, muy emocionado.
La historia de Eduardo empieza a los 12 años, cuando le diagnosticaron las primeras complicaciones en el corazón. Desde esa edad pasó días enteros internado y superó intensos tratamientos. En 1999 fue trasplantado. “ Me quedaban cinco días de vida cuando entré al quirófano”, recuerda.
El camino fue tan duro que apenas salió de la operación sintió que empezaba otra vida. “Es como cuando a un perro le sacan la correa por primera vez en su vida: sale corriendo. Yo hice eso. A los quince días me subí a una bicicleta y desde ahí no paré más”. Detrás de su hazaña, aclara, hay mucha gente: su entrenador, Hernán Penazo, un argentino que conoció por casualidad hace ocho meses y que desde entonces lo ayuda y lo apoya en su desafío, y un grupo de personas que Eduardo reconoce como “imprescindibles”. Para llegar a vivir lo de ayer, por ejemplo, todos ellos lo ayudaron a prepararse. “Muchas veces tuve que entrenar de noche, cuando mi mujer volvía de trabajar”, contó.
Ahora, dice, y sueña, espera conseguir apoyo económico para poder participar del triatlón Ironman de Brasil el año que viene.
Para eso abrió una página web (corazonironman.com), donde detalla su vida, sus objetivos, y lo que necesita para poder cumplirlos. “Es uno de los más largos del mundo. Y queremos ser los primeros en lograrlo. Ojalá mucha gente nos ayude a conseguirlo”, concluyó.

FUENTE: http://www.clarin.com/

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