30 de noviembre de 2012

Héroes de la vida La historia de cuatro atletas paralímpicos que sirven como ejemplo del esfuerzo que ponen estos deportistas.


Más allá de que es el país con mayor porcentaje de amputados, sólo tendrá una representante.miércoles, 29 de agosto de 2012 - La desventaja de Camboya. Camboya tiene el mayor porcentaje mundial de amputados en su población, pero sólo tendrá un representante en los Juegos después de que sus atletas no puedan gozar de las prótesis necesarias para competir contra los países más ricos.

Thin Seng Hon, nacida con una atrofia en una pierna, será la única atleta de su país en Londres donde participará en los 100 y 200 metros. La menuda atleta, de sonrisa tímida, se entrena en una pista de tierra y divide su tiempo entre el deporte y su trabajo a tiempo completo en una tienda de recuerdos, en la que gana 120 dólares al mes.

“No tengo esperanzas de ganar una medalla”, reconoció la atleta, de 28 años, al finalizar un entrenamiento, consciente de que sus adversarias dispondrán de “prótesis más modernas”, mucho más caras que la suya.

Con una prótesis de 2.500 dólares que ella llama su “pierna de la buena suerte”. El aparato no fue concebido para la velocidad y no afronta bien los golpes. El entrenador de Seng Hon denunció una diferencia tecnológica entre su corredora y las demás atletas, que utilizan “mejores” prótesis que “valen decenas de miles de dólares”.

Unos 25.000 camboyanos han perdido un miembro tras décadas de guerra, según la organización Halo Trust. Los deportistas se indignaron por el hecho de que sólo recibieron una invitación para los Juegos.

El abismo tecnológico existe, pero los países en vías de desarrollo recibieron invitaciones para estar en Londres y poder ir rozándose con los mejores.

Palestino de Gaza y su lucha

Multimedallista en competiciones árabes e internacionales, Khamis Zaqout, atleta palestino de Gaza, espera llevarse el oro en los Paralímpicos, a pesar de sus dificultades cotidianas para entrenarse.

Este padre de nueve hijos que vive en el campo de refugiados de Khan Younès, en la zona sur de la franja de Gaza, se clasificó para tres pruebas: lanzamiento de bala, de disco y de jabalina. Trabajador de la construcción, Zaqout, de 47 años, fue víctima de un grave accidente en 1992 en Israel, del que quedó parcialmente paralizado.

En un centro de rehabilitación de Ramala (Cisjordania) necesitó varios años para aprender a moverse con su discapacidad. Fue entonces cuando empezó a jugar a básquetbol y a nadar. “Era muy bueno jugando al básquetbol y me nombraron capitán del equipo palestino”, explicó con orgullo.

Sin embargo, pronto se decantó por el atletismo. Después de dos décadas de entrenamientos, durante las cuales participó en múltiples torneos internacionales, Zaqout hizo realidad su sueño al conseguir una plaza olímpica. “Establecí un nuevo récord mundial en lanzamiento de bala, a una distancia de 11,40 metros”, explicó el atleta.

Palestina nunca obtuvo una medalla en unos Juegos, pero ganó dos metales de bronce y uno de plata en los Paralímpicos, dos de ellos en lanzamiento de bala.

El éxito de este atleta es tan meritorio como la lucha diaria de los deportistas de Gaza para poder entrenarse, faltos de equipamientos deportivos, en un enclave sometido al bloqueo israelí desde 2006.

“No gozamos de los derechos fundamentales de cualquier atleta.No tenemos equipamientos deportivos adecuados ni suficientes instalaciones. Cada atleta debería tener al menos 10 jabalinas. Nosotros sólo tenemos cuatro para seis lanzadores y sólo cinco discos cuando necesitaríamos 20”, recordó.

Paquistaní que venció la polio

Un superviviente paquistaní de la polio, Mudassar Baig, sueña con ganar una medalla y buscará inspirar a una nación sumida en la corrupción, la violencia talibán y una interminable sucesión de guerras.

“Es un sueño hecho realidad y quiero ser un modelo a seguir, no sólo para la gente con discapacidad sino también para los atletas en plenas condiciones que perdieron las ganas de competir”, dijo Baig, cuya pierna derecha quedó más corta que la derecha, por la polio.
Este empleado bancario, de 33 años, dijo que “siempre quise correr como los otros chicos, pero mi discapacidad me lo impedía. Me prometí que un día correría y ganaría y ese día será en Londres”, dijo.

Nacido y criado en la ciudad industrial de Faisalabad, en el centro político de Paquistán, en la provincia de Punjab, Baig comentó que lo que cambió su vida fue una película dramática cuando era un adolescente sobre un hombre que superó la adversidad para ayudar a su país a ganar una guerra.

“Me enseñó la lección de que debo pelear y abrirme un camino para convertirme en un modelo a seguir para los jóvenes”, expresó.

“Es una pena que el cricket ocupe toda la atención en nuestro país; dio una mala reputación al país por escándalos de arreglos de partidos, así que debemos ganar en otros deportes para cambiar la situación”, prosiguió.

Una víctima del terrorismo

Martine Wright se dirigía a trabajar hace poco más de siete años cuando leía un artículo sobre la designación de Londres como sede de los Juegos, pero nunca pensó que ella iba a participar.

La víspera, el 6 de julio de 2005, el Comité Internacional había concedido los Juegos a Londres durante una ceremonia en Singapur, lo que provocó inmensas manifestaciones de alegría.
Pero el día siguiente, cuatro ataques suicidas de terroristas islamistas desataron la tragedia en tres líneas del metro londinense y en un micro de dos pisos, causando la muerte de 52 personas.

Martine Wright tenía todo para morir aquel día, ya que uno de los suicidas hizo explotar las bombas en el vagón en el que ella viajaba. Perdió las piernas y estuvo diez días en coma.
Pero mientras se prepara para representar a su país, Gran Bretaña, en la prueba de vóleibol de los Paralímpicos, se siente una afortunada.

“No lo puedo creer, no puedo pedir más”, señala la deportista de 39 años, que nació y creció en Londres, incluso fue a la universidad cerca de donde está situado el Estadio Olímpico.
“Seguimos la cuenta durante tantos días, meses y años, ya estoy impaciente de que lleguen. Tuve la suerte de sobrevivir en el metro aquel día. Tengo ganas de vivir pero pienso en las 52 personas muertas. Tuve la suerte de salvarme y empecé a soñar. Creo que estaba destinada a hacer este viaje”, relata Wright.

El deporte ha sido fundamental en la rehabilitación de la deportista, directora de marketing. “Vivo un sueño. Tenía muchas ganas de encontrar un nuevo reto después de perder mis piernas. Probé otros deportes, pero me enamoré del vóleibol sentado”, añadió.

“Es genial, es un deporte único, encuentro liberador que se pueda practicar sin equipamiento especial, como una silla de ruedas”, explicó la británica.


FUENTE: http://www.losandes.com.ar/

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